SAVE THE DRAMA FOR YOUR MAMA

SAVE THE DRAMA FOR YOUR MAMA

Los anglosajones  tienen una expresión muy útil para librarse de los quejicas y no aguantar lamentos de nadie: “save the drama for your mama”. Que sería algo así como: “guárdate las  penas para tu madre”. Reconozco que en español suena peor… bastante desaprensivo. A falta de pareado que nos saque del apuro, el sicólogo Rafael Santandreu ha  enriquecido nuestra lengua con los términos “terribilizar” y “terribilitis”. Con ellos se refiere a la tendencia a calificar como terribles cosas que no lo son. A esa manía de dramatizar y tomarnos a la tremenda adversidades con las que deberíamos contar como parte de la vida. Y añade otro más que  podría  incluirse en el diccionario de la RAE: “la necesititis”.Exigimos demasiado a la vida, a nosotros mismos y a los demás, basándonos en creencias irracionales que nos hacen pensar que sin determinadas cosas es imposible ser feliz.

TERRIBILITIS

La afición a la “terribilitis” a la hora de  abordar sucesos de la vida cotidiana, sobre todo en la relaciones  con la pareja o con los hijos, deteriora la convivencia por asuntos sin importancia real. Yo he llegado a decirle a mi hija – completamente compungida- que el desorden de su habitación me hacía profundamente infeliz ¡Terribilitis en estado puro! Santandreu propone  el ejercicio de redactar  una “lista de sugerencias con amor” para la pareja, y al final de cada sugerencia añadir:”…pero si no lo haces yo te querré igual el resto de mis días”. Fácil no parece, pero habrá que intentarlo. A veces repetimos y repetimos la misma queja y no cambia nada. Quejarse no es la solución, es mejor pasar a la acción.  No vale la pena arruinarse el día por algo que seguramente no es tan importante.

¡Pedir la hoja de reclamaciones al mundo no nos servirá de nada!

Todos necesitamos en ocasiones canalizar la rabia o la impotencia expresando nuestro descontento y malestar en voz alta. Quejarse de vez en cuando no tiene por qué ser negativo, el problema surge, como dice Mireia Darder, terapeuta Gestalt: “cuando hacemos de la queja un hábito, una realidad cotidiana que nos acompaña en nuestro día a día y nos hace ir por la vida como una nube gris”.

Esas personas protestonas que nunca están contentas con nada, creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpables ni responsables de nada de lo que les sucede. Buscan culpables continuamente, desarrollan una actitud recelosa que les invita a creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para ponerles la zancadilla.

La queja generalmente suele ser una manera de esconder la cabeza bajo tierra como un avestruz, en lugar de afrontar el problema que nos ocupa. Nos facilita no pasar a la acción y tomar cartas en el asunto enfrentándonos al hecho que está ocurriendo. Solemos decir que en España  necesitamos menos ir al sicólogo que en otros países más fríos, porque aquí como somos más abiertos tenemos más facilidad para compartir nuestros problemas con  amigos y familiares. Nos desahogamos con los amigos, creemos que hemos hecho algo por cambiar la situación y lo único que hemos hecho es lamentarnos, lo que nos da una falsa y momentánea sensación de alivio…pero seguimos ahogados en el problema sin solucionar nada. Save the drama for your mama… o por lo menos para tu terapeuta. Quejarse nos resta energía porque nos lleva a quedarnos en el mismo círculo vicioso y a un estado emocional de tristeza que nos desincentiva para pasar a la acción.

El filósofo y escritor Hindú, Swami Parthasarathy, cree que la cultura de la queja está llevando a occidente a la decadencia. Nos considera el continente quejumbroso, porque  hemos crecido con la convicción de que  tenemos derecho a todo,  y por eso  siempre encontramos motivos para la queja.  De ese modo, según Parthasarathy,   perdemos la oportunidad de  tener responsabilidades,  la causa de nuestra insatisfacción no está en nosotros sino en los demás.http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110906/54212340265/la-cultura-de-la-queja-lleva-a-occidente-a-la-decadencia.html

Entiendo que este maestro hindú mira a occidente como si fuera un niño mimado. En las familias numerosas, de la que provengo, impera la ley de: “esto son lentejas…”. Creces con la idea de que quejarse no sirve de nada, si algo no te gusta tienes que intentar cambiarlo tú. Por otra parte, en algunos casos, las familias numerosas hacen que las personas sean demasiado conformistas porque intentar cambiar las cosas cuando eres niño es una tarea demasiado difícil.

En España desde que empezó la crisis, nos hemos hecho  profesionales de la queja: “Qué mal está todo”. ¿Cuántas veces hemos oído o dicho esta frase?  Pero… ¿todo, todo, está mal? Habitualmente empleamos en nuestras conversaciones cuantificadores universales que no corresponden con la realidad de lo expresado: siempre, todos, nadie, la gente, etc. “Siempre me equivoco”; “Nunca me han querido”; “la vida que llevo es  muy aburrida”. Debemos pararnos a pensar si las cosas son realmente así. ¿Siempre? ¿No haces nada bien? ¿Nunca? ¿Toda tu  vida es aburrida? ¿No hay ningún aspecto que no lo sea? Si estamos atentos a estas generalizaciones, nuestra comunicación será mucho más efectiva y seguramente nos sentiremos mejor.

ADICCIÓN A LA QUEJA  EL CUERPO -DOLOR

Muchas personas suelen encontrar placer en el acto de quejarse porque así asumen mejor su papel de “pobres víctimas” y logran llamar la atención de los demás. Su consuelo es el propio lamento. Estas personas no piden ayuda para solucionar sus problemas, solo se lamentan de sus desdichas en la búsqueda desenfrenada de compasión y protagonismo. ¡Y pobre de ti como intentes ofrecerles una solución a su desdicha! No permitirán que intentes estropearles el atracón de victimismo y a cada solución propuesta encontrarán ellos un obstáculo insalvable.

Como explica Edckart Tolle, reconocido autor espiritual, estas personas son adictas al drama y a la infelicidad. La primera vez que yo oí esto me quedé de piedra, y me pareció exagerado, pero enseguida supe que no era tan raro. Yo misma había sufrido esa adicción en una época de mi vida. Esta atracción por el sufrimiento que padece tanta gente, es bien conocida por los guionistas de telenovelas, los autores de canciones románticas, o por los directores de programas de cotilleo. A la gente le gusta pasarlo mal o ver cómo se pelean e insultan los demás. Basta hacer un repaso a la letra de las canciones que oímos todos los días y el repertorio de lamentos es abrumador. Buena parte de la industria del entretenimiento, desde el cine a los vídeojuegos,  se sostiene gracias a la adicción de los seres humanos a la infelicidad. Es lo que Tolle ha bautizado como el cuerpo-dolor.

Cuando el cuerpo -dolor es muy denso las personas viven inmersas en continuas batallas o en litigios contra empresas y personas. Otras se consumen de odio contra su ex pareja. Sin reconocer el dolor que llevan dentro, proyectan su dolor sobre las situaciones y los sucesos a través de su reacción. Puesto que no tienen conciencia alguna de lo que son, no distinguen entre el suceso y su reacción  frente al mismo.

En esta entrevista (minuto y medio) con Oprah Winfrey, popular presentadora de la televisión americana, Tolle explica, con su característico sentido del humor, cómo romper con el comportamiento que te hace disfrutar de la infelicidad.

http://www.oprah.com/anewearth/oprah-and-eckhart-tolle-on-how-to-cure-an-addiction-to-drama-video

Cuando eres consciente de eso, cuando te das cuenta que estás creando tu propio drama, entonces es cuando empiezas a salir de ahí. Cuando eres capaz de ver lo que sucede dentro de ti desde fuera, como un testigo, empiezas a romper esa tendencia a disfrutar del sufrimiento. Basta con observarlo, pues observarlo implica aceptarlo como parte de lo que es en este momento. Cuando eres plenamente consciente, el drama ya no viene a tu vida.

Este es el poder del ahora, el poder de tu propia presencia consciente. Esta es la más potente herramienta de transformación. San Pablo  lo expresó de esta manera: “Todo se muestra cuando queda expuesto a la luz, y lo que queda expuesto a la luz se convierte en luz.”

16 opiniones en “SAVE THE DRAMA FOR YOUR MAMA”

  1. Según lo he leido me h acordado de varias, de bastantes personas que son así. Ojalá lo lean!!! Les ayuda seguro!!! A algunos se lo mando!!!

  2. Como me gusta todo lo q escribes!!!
    No sabes cómo reconozco mucho de todo esto , a veces en mi misma y en mucha gente q conozco..
    Además he comprendido perfectamente lo del cuerpo- dolor… Q no lo pillaba bien!!
    Solo me falta entender ingles y saber lo q dice Opfra y Tolle

    1. Muchas gracias Inma, me alegro mucho de haber contribuido algo a que te llegue el mensaje. Para eso escribo el blog. La entrevista la he resumido en el párrafo del enlace.Pero Eckart Tolle habla español bastante bien. Hay un montón de vídeos en you tube en español de él y valen mucho la pena.

  3. Muy bueno Clara. Y darse cuenta de ese victimismo es esencial.
    Curiosamente algunas veces he sido consciente de ello cuando he estado expresando mi queja y la persona que me escuchaba ha contestado eso de “…¡uy!, pues si tú estás mal, no sabes lo fatal que estoy yo…”
    Oír verbalizar en negativo/superlativo justo en el momento en el que la negativa era yo, ha hecho que fuera consciente de mi error.

    1. Me alegro Almu. Desde luego, estar atentos a nuestros exagerado victimismo hará que nuestra vida sea menos “terrible”. Un beso.

  4. My mama LOVES the drama!
    ¡Y no intentes atraer su tención hacia nada positivo en su vida, que te atacará agresivamente por insensible! Pero bueno, de todo se aprende. Si las madres y los padres no siempre servimos de ejemplo, al menos serviremos de aviso.
    Muchas gracias por el artículo, Clara.

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