Olivia Descampe

La  insistente exposición de la fabulosa vida de  los demás  en las redes sociales, frente a las frustraciones y fracasos de la nuestra, ha provocado la aparición de un nuevo síndrome que se conoce como FOMO: “Fear Of Missing Out”.Término que por supuesto viene del inglés y refleja el miedo a estar perdiéndose algo.

Pensar constantemente que los demás están viviendo cosas mejores que nosotros y comprobarlo  a través de la avalancha de documentos gráficos que se suben a la red, genera una ansiedad que puede desencadenar un auténtico trastorno emocional. Arthur C. Brooks, columnista del  New York Times,  retrata la situación de esta manera: “Muchas personas pasan la mitad del tiempo haciendo ver que están más felices de lo que en realidad están, y la otra mitad viendo cómo el resto parece estarlo más que ellas”. La tendencia a pensar “que la hierba  es más verde al otro lado de la valla” (del inglés también, por cierto)  ha existido  siempre, el problema es que ahora  gracias a Internet la vida de los demás puede ser un acompañante habitual.

Pero nada es lo que parece.  Solo vemos una parte de esa “realidad”, que además no es tal. Solo la vida real es vida real, lo demás  es Facebook, es Instagram… Pero no es vida real. El ejemplo más  trágico que nos demuestra lo equivocados que estamos al anhelar eso que vemos en las fotos, es lo que le ocurrió a la modelo  e instagramer española de 27 años,  Celia Fuentes,  con sus 275.000  seguidores envidiándola, probablemente. Ella  mostraba una vida idílica, donde siempre  lo pasaba genial,  pero la realidad era bien distinta. Desgraciadamente  no pudo soportarlo más y se quitó la vida el pasado mes de septiembre.  

Una persona que padece FOMO  piensa que su vida es monótona y sin interés y no puede evitar acudir de forma enfermiza a chequear continuamente su móvil para seguir la vida de los demás, y lo que es realmente el problema: compararla con la suya propia. Compararse con los demás y salir perdiendo es todo uno. Y de ahí a la envidia, no hay más  que un paso.

Unido al trastorno de FOMO están los envidiosos profesionales. El inglés nos ha vuelto  a dar la solución con el término ”haters”. Esta es otra de las tantas novedades que ha traído Internet: la creación de nuevas profesiones. Los “haters” son “odiadores” profesionales,  envidiosos que pueblan  Internet  de insultos y burlas. Gracias a estos individuos muchos famosos han tenido que darse de baja  de las redes sociales. Sentirse amenazado por los éxitos  y la felicidad de los demás es vivir en competencia con todo el mundo, lo que resulta cuando menos agotador. La envida es siempre destructiva aunque la califiquemos de “sana”, padecerla no  tiene nada de saludable. Otra cosa es la admiración.

EL PROBLEMA DEL MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA SER HUMANO ES QUE ESTÁ DENTRO.

Pero FOMO tiene cura, y consiste en mirar un poco más hacia dentro de uno mismo en vez de estar siempre  pendientes de lo que pasa fuera.  Hay que ser consciente de que la mayoría de las veces cuando consigues eso que deseas que tienen otros, quieres más, y el sentimiento de insatisfacción se hace permanente.  Se trata de dejar de intentar ser quien crees que debes ser, para ser simplemente quien eres. ¿Cuál es el antídoto para el veneno de FOMO?   El periodista Lauren Thomson lo tiene claro: una gran dosis  de YOLO, (You Only Live Once), porque  vivir tu vida solo lo vas a poder hacer tú.

 

4 comentarios en “LOS ODIADORES. FOMO.”

  1. Julio Sánchez Esooooo es, y también deja de vivir para aparentar esa vida fabulosa en la red y vivie para lo que te gusta, lo que te llana…. Seguro que los que tienen una vida plena no lo ponen tanto en las redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: