LA MARGARITA DIJO SÍ

LA MARGARITA DIJO SÍ

Para el poeta norteamericano Archibald MacLeish, ganador del premio Pulitzer: “La libertad es el derecho a elegir: el derecho a crear para uno mismo las alternativas de elección. Sin la posibilidad de elegir, un hombre no es un hombre, sino un miembro, un instrumento, una cosa”.  Y es que el poder de elección es tan grande que no es sólo  un medio para llegar a un fin, es  algo valioso  y necesario en sí mismo. Es lo que nos hace personas. Incluso en las situaciones de privación de libertad física podemos conservar nuestra capacidad de elección. Como refleja el poema Invictus de Henley en el que  Nelson Mandela se inspiró para soportar sus 27 años de cautiverio: “…  Soy el dueño de mi destino, el capitán de  mi alma “.

Pero… ¿Quién es de verdad el capitán? La nueva serie de NETFLIX, Gypsy,  comienza  con una reflexión en off de su protagonista, la sicóloga neoyorkina que encarna la  guapísima Naomi Watts: “Antes creía que cada persona escoge su forma de vivir, que controlamos y gobernamos nuestro futuro, que elegimos a nuestros cónyuges o a qué profesión nos dedicamos, que somos responsables de las decisiones que conforman el curso de nuestras vidas. Sin embargo, existe una fuerza más poderosa que el libre albedrío: el inconsciente. Bajo la ropa, tras puertas que permanecen cerradas, a todos nos impulsan los mismos deseos. Deseos que pueden ser primarios, oscuros, y que avergüenzan profundamente. Cuanto más observas a alguien, más te das cuenta que en realidad nunca somos quienes decimos ser.”

HASTA QUE LO INCOSCIENTE NO SE HAGA CONSCIENTE, EL SUBCONSCIENTE SEGUIRÁ DIRIGIENDO TU VIDA Y TÚ LO LLAMARÁS DESTINO. Carl Jung.

El inconsciente, es ese lugar casi inaccesible que pocos se atreven a explorar y que dirige nuestra vida. Vamos tejiendo nuestro destino a través de todo un sistema de  creencias profundamente arraigadas en nuestro subconsciente que nos va empujando a elegir esto en vez de aquello. Pero todas esas creencias  ¿Sabemos cuáles son? ¿Hemos revisado qué sentido tienen para nosotros? En un momento de nuestra temprana  vida   se instalaron  ahí y ahí siguen marcando nuestro rumbo. ¡Ellas son el capitán! A través de nuestras elecciones vamos sabiendo quienes somos,  cuales es nuestro sistema de creencias y en qué valores sustentamos nuestra vida.

Como explica Sheena Lyengar en el arte de elegir, a través del proceso de elección vamos construyendo nuestro mundo, es la herramienta con la que vamos tallando y escavando  hasta encontrarnos con nosotros mismos. Para el gran artista Miguel Angel sus esculturas ya estaban presentes en la piedra,  él lo único que hacía era quitar la piedra sobrante. Pensemos en el trayecto hasta encontrarnos con nosotros mismos como una excavación personal y la herramienta para ello es el proceso de elección.

NO SOY PRODUCTO DE MIS CIRCUNSTANCIAS, SOY PRODUCTO DE MIS DECISIONES. Steven Covey.

Por tanto, la mayoría de las veces  nos guía  la intuición, que te impulsa a elegir algo sin tu saber muy bien por qué.  Son muchos los que piensan que los clásicos  modelos de toma de decisiones no funcionan muy bien en la práctica. El método DAFO, el método SMART,  y tantos otros que proponen una serie de pasos encaminados a minimizar los riesgos y aumentar las probabilidades de satisfacción, no son  verdaderamente prácticos para sacarnos del ¡¿qué hago?! Tienen su sentido en el  laboratorio, pero en el mundo real las situaciones son más confusas  y complejas  y a veces no hay tiempo que perder. Patrick Renvoise experto en neuromarketing, ha demostrado que el 99 por ciento de nuestras decisiones no las toma la razón sino el instinto. Luego la razón busca excusas para intentar explicar lo que ha elegido nuestro cerebro reptil, primario.

Pero hay voces que dicen casi lo contrario. El método WRAP de toma de decisiones desarrollado por los hermanos Heath propone por ejemplo,  como una de las premisas fundamentales para tomar buenas decisiones, alejarse de la emoción. Para tomar decisiones que te convengan debes apartarte de las emociones cortoplacistas,  que son las que te angustian y te distraen de las aspiraciones a largo plazo, de tus prioridades nucleares. La distancia aporta claridad porque cuando pensamos en nosotros mismos dejamos que la complejidad se inmiscuya en nuestras decisiones. En la decisión sobre qué trabajo elegir pueden entrar en juego factores como qué pensarán mis padres si renuncio a una profesión de prestigio, cómo me sentiría si tengo menos ingresos que mis conocidos…   En cambio, al darle un consejo a otro priorizamos los factores más importantes de la decisión y restamos importancia a las emociones a corto plazo. Cuando pensamos en nuestros amigos, vemos el bosque; cuando pensamos en nosotros, solo vemos los árboles. Entonces,  la pregunta más eficaz para quebrar los bloqueos emocionales y tomar decisiones sensatas sería esta: ¿qué le diría a mi mejor amigo que hiciera en esta situación?

En este sentido Suzy Welch,  clasifica las emociones según un criterio que denomina 10/10/10 y que consiste en que, antes de tomar una decisión, nos preguntemos: ¿cómo veremos esto dentro de diez minutos?, ¿diez meses?, ¿diez años?  Este método  no presupone que la perspectiva a largo plazo sea la adecuada, sino que garantiza que la emoción a corto no sea la única voz.

Si aplicáramos este método  combinado con la teoría anterior, seguramente daríamos en el clavo, ¿qué le diría a mi mejor amigo que hiciera teniendo en cuenta los próximos 10 minutos, 10 meses  y 10 años?

 AGOBIANTE OFERTA DE ALTERNATIVAS

Pero hoy día lo tenemos aún más difícil porque la variedad de alternativas  es casi infinita. Por eso a veces elegir puede convertirse en una situación en la que es imposible ganar. Asumimos que si tener alternativas es bueno, tener muchas es todavía mejor, sin embargo, a pesar de todas sus cualidades positivas, una amplia variedad de alternativas también puede provocar confusión y superarnos. Ante tal variedad de productos  puede suceder que decidamos al final no comprar ninguno y ahorrarnos el problema de tener que elegir.

El dogma oficial sería: si  libertad es poder elegir-como vimos al principio-  más elección  es más liberad, y más libertad, más bienestar.  Pero esta ecuación no ha resultado. Como explica Barry Schwartz en la paradoja de elegir,  esta excesiva variedad más  que liberación lo que produce es parálisis. Y si podemos superar la parálisis y al final elegimos, acabamos menos satisfechos con el resultado de la elección que si hubiéramos tenido menos opciones. Si lo que elegiste no te satisface  te sientes culpable por no haber elegido mejor. Cuando las opciones son escasas, podemos estar satisfechos con lo que hemos elegido porque estamos seguros que era la mejor opción para nosotros. Pero cuando las opciones son prácticamente inacabables, creemos que nuestra opción ideal  debe de estar por ahí perdida y nuestro deber es salir a buscarla. Elegir es renunciar a algo. Con muchas opciones estamos renunciando a mucho.

 

“No puedo parar de pensar en todos esos sitios libres para aparcar que habrá  ahora en  nuestra calle”.

Para no estar siempre  agobiados por lo que nos estamos  perdiendo, y como es imposible hacerlo todo, cada cierto tiempo es  bueno revisar qué cosas sobran en nuestra vida e ir quitando opciones.  Para dedicar más tiempo a nuestras prioridades nucleares, Jim Collins, autor del libro Empresas que sobresalen, propone confeccionar una lista de cosas para dejar de hacer. Es ingenuo pensar que podemos sacar tiempo para todo,   y una hora invertida en una cosa es una hora que no se invierte en otra.

Además, con tantas opciones, las expectativas suben mucho. Ahora no hay sorpresas placenteras porque nuestras expectativas son muy altas. Para Schwartz, el secreto de la felicidad son las bajas expectativas… Es mejor poder elegir entre varias opciones, desde luego,  pero no entre tantas. Donde está el límite es difícil saberlo exactamente, pero  lo que es seguro es que ya lo hemos rebasado.

Hay empresas que han puesto a prueba esta idea llevando a la práctica el mantra “ más es menos”. Cuando Procter and Gamble decidió limitar sus 26 variedades de champú anticaspa Head And Shoulders a 15, eliminando las menos populares, su ventas subieron un 10 por ciento. Sheena Lyengar es la autora de uno de los experimentos más sorprendentes y citados en la sicología del comportamiento. En una mesa de unos grandes almacenes puso 6 tarrinas de mermelada  de sabores distintos y en otra 24. Aunque mucha gente optó por acercarse a esta última mesa, fue en la de 6 donde más tarrinas de mermelada se compraron.

LOS PASOS QUE NO TE ATREVES A DAR TAMBIÉN DEJAN HUELLA

Si cambiamos nuestra actitud ante el acto de elegir- reconociendo nuestras capacidades y  respetando nuestros recursos-  y dejamos de culpabilizarnos por no hallar la mejor de las opciones cada vez, elegir dejara de ser un reto que nos pone entre la espada y la pared, y pasará a formar parte del natural proceso de vivir, lleno de contradicciones. Deseamos cierto grado de singularidad, pero también queremos que nuestra opción sea comprendida. Queremos diferenciarnos de la mayoría, pero no convertirnos en una minoría solitaria.

No debemos sentirnos presionados y asustados por el temor a equivocarnos, porque  elegir es un acto de creación .Nuestra obligación es tomar la decisión que tiene sentido hoy, que satisface nuestras necesidades teniendo en cuenta nuestro contexto social inmediato.

SI EL CAMINO EQUIVOCADO TE MOSTRÓ EL CORRECTO, ERA UN ATAJO. Cal Pippilota.

En definitiva, siempre será mejor tomar una mala decisión que no tomar ninguna. No estamos aquí para ser perfectos, estamos, seguramente, para aprender. Y al elegir aprendemos quienes somos y  en todo caso, que ese era el camino equivocado.

 

 

4 opiniones en “LA MARGARITA DIJO SÍ”

  1. Hola Clara;
    Me ha parecido muy interesante tu exposición sobre la toma de decisiones y lo condicionados que estamos con imposiciones asentadas en nuestro subconsciente y qué afectan demasiado a la hora de elegir.
    Yo creo qué, como dices, a veces presionan demasiado, y no distingues si son controlables, impuestas, o simplemente las detectas, pero no las puedes controlar. Yo he llegado a la conclusión qué, cuando asumes que los errores de las decisiones que has tomado son parte de tu vida, que sin ellos no serías igual, que sólo ese cúmulo de aciertos y desaciertos te hace diferente a los demás, empiezas a quererte a ti mismo como eres. Asumiendo y reconociendo tus malas, y buenas, elecciones y aprendiendo de ellas, te vas haciendo el camino de tu vida, que es tuya y, por tuya, y sólo tuya, te tiene que gustar.
    Seguramente que el sentir que siempre aciertas, y estás en el lado correcto, debe también marcar una personalidad especial, lo desconozco completamente jajajaja.
    Si tengo qeu elegir, hasta en esto, soy “team equivocados again & again, lo veo clarísimo y me vuelvo a equivocar”;-)))
    Me ha gustado mucho leerte, todavía me gusta leer y aprender;-)
    Con P de Pilar

    1. Gracias conPdePilar. Eso creo yo también, hay que asumir que a veces nos equivocamos con nuestras decisiones, no pasa nada, vivir es eso.

  2. Hola Clarita!!
    Como siempre muy interesante esta reflexion!!
    He tardado un poco más en leerla, y siiiiii , es muy dificil tomar decisiones y más aún acertar…creo q hay muchos convencionalismos, vivencias inconscientes y emociones circustanciales q nos empujan a decidir…
    Habra q buscar siempre un aprendizaje de todas ellas!!!
    Un besazo

    1. Gracias Inma¡¡¡ Siento el retraso en contestarte.
      Desde luego nuestro inconsciente interviene mucho a la ahora de decidir y está presente en nuestra vida aunque no lo sepamos. Por eso conviene conocerse un poco para saber por donde nos va a llevar. Un beso.

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