Rebecca Clouatre

A los  españoles se nos da mal  “hacernos los suecos”. Nos queda lejos. Y no lo digo porque no sepamos disimular o escurrir el bulto, eso sí lo hacemos bien. Lo que nos cuesta es imitar la filosofía de vida sueca llamada Lagom , que propone la moderación  y armonía en todos los aspectos de la vida de manera que se  consiga – sin presión y esfuerzo- un estado óptimo de bienestar. Una filosofía de vida donde la palabra clave es mesura.

Que no cuenten con nosotros. En nuestra cultura MÁS significa MEJOR, sobre todo cuando se trata de comer y  beber. En realidad, y no solo aquí,  todo está pensado para perpetuar la cultura del exceso. En cambio,  el estilo de vida Lagom nos invita a descubrir las ventajas de la simplicidad en todo lo cotidiano, desde la alimentación o  la decoración del hogar, hasta la manera de  establecer las prioridades vitales.

Creemos que tener más cosas nos hará más felices y la verdad es que nuestras posesiones, la mayoría de la veces, consumen tiempo y acarrean inconvenientes. Y  sobre todo, nos distraen de  las cosas que de verdad importan, que son muy pocas. Como dice Mark Manson en su libro:  “el sutil arte de que (casi) todo te importe una mierda”, hay un número limitado de cosas que deben importarte. Cuando todo te importa demasiado, cada adversidad es una injusticia, cada inconveniente una ofensa personal, y cada diferencia de opinión una traición.  Lo que convierte tu vida en un ridículo infierno.

Hace casi dos siglos que Thoreau, el poeta y filósofo norteamericano – tan lúcido- nos pedía a gritos en Walden: “¡Sencillez, sencillez, sencillez!”. Nuestra vida se desperdicia en multitud de detalles, ¡simplifiquémosla¡  Y ya entonces se preguntaba ¿por qué hemos de vivir con tanta prisa?  Asisto con horror a la noticia de que en 5 años podría estar listo el tren del futuro “hyperloop”, que circulará casi a la velocidad del sonido, a más de 1.000 km/hora, metido en un tubo al vacío ¿ Pero qué hacemos con el tiempo que nos afanamos tanto en ahorrar? Cuando todavía hay lugares en este planeta donde no disponen de   agua potable.

Lagom nos propone también para nuestras casas, diseñar espacios  siendo conscientes de lo que necesitamos, esa es la clave una vez más: ser conscientes. Espacios  con orden y armonía. No se trata de tirarlo todo, sino de eliminar lo innecesario, y no guardar lo que no usamos en armarios abarrotados  de  “por si acasos”. Reciclar y arreglar es una máxima Lagom,  tanto es así que el gobierno sueco ha rebajado el IVA de las reparaciones para animar  a los ciudadanos a arreglar antes que a tirar y comprar de nuevo.

Amargarse la vida con dietas estrictas y prohibiciones no es Lagom, como señala Lola A. Akerström, autora de “Lagom. El secreto  de la buena vida”. Se trata de comer de todo, no privarse de nada, pero con medida. Hábitos que han sido inculcados a los niños, que disfrutan con lo que ellos llaman Lördagsgodis (dulces del sábado). Un día a la semana donde te permites algunos  caprichos.

La moderación con la comida empieza a la hora de hacer la compra. Eso de llenar el carro  del supermercado hasta arriba se acabó.  Cuando además, parte de la comida  que compramos muchas veces se estropea antes de haberla consumido. Según la  Federación Española del Banco de Alimentos  es en los hogares donde se produce el 42% del desperdicio total de alimentos. Somos uno de los países que más alimentos dona, pero también que más alimentos desperdicia. En definitiva hay que comprar menos.

Pero no hace falta ser sueco para tener esta costumbre. Yo lo practico desde que Elena Pérez me la enseñó en su  magnífico curso de  nutrición Futurlife21. https://www.futurlife21.com/ Nunca pensé que tener la nevera semi vacía  pudiera darme una sensación… Lo diré, sí, de paz.

Mucho antes que Thoreau, Aristóteles  ya recomendaba el punto medio como el lugar donde se encontraba la virtud, el punto de equilibrio.  Este mes de octubre podríamos denominarlo el mes Lagom por la influencia de libra, un signo en el que predomina la simetría, la justicia y la equidad. Dejemos ya de hacernos los suecos y  aprovechando la alineación  favorable de los astros  pongamos en práctica la filosofía Lagom.

 

 

6 comentarios en “HACERSE EL SUECO”

  1. Qué buena filosofía,Clara!!
    Como la comparto!!!…gracias por recordarnos tantas cosas … sencillez y mesura en el tener y poseer!!!
    Voy a empezar por no agobiarme cuando está la nevera vacía!!!😂😂😂
    Muchos besos!!!

  2. Muy bueno!!! Y creo que también se puede hacer uno el sueco con moderación!!!! Quiero decir, perder la moderación alguna vez, como el chocolate de los sábados, pero con otras cosas….
    Enhorabuena

  3. Clara: te compro la filosofía Lagom. No puedo estar más de acuerdo con ella. Creo practicarla en algunos aspectos, pero te confieso que en otros me queda mucho por hacer!
    Thoreau es mi biblia! Te recomiendo un opúsculo suyo: Caminar, para seguir progresando en este modo de vida.

    1. Gracias Carmen¡¡¡¡A mi me queda mucho por hacer de la filosofía Lagom pero por algo se empieza. El primer paso no te lleva a donde quieres ir pero te saca de donde estás. Un beso.

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