DESENGÁNCHATE DEL MAL ROLLO

DESENGÁNCHATE DEL MAL ROLLO

Vimos en el post anterior, “SAVE THE DRAMA FOR YOUR MAMA”,http://declaraconc.com/save-the-drama-for-your-mama  que hay gente a la que parece que le gusta pasarlo mal. Personas que tienen la virtud de encontrar fácilmente  razones para sentirse ofendidas, que están siempre dispuestas a reaccionar ante la más mínima provocación de cualquiera con el que puedan enganchar una buena bronca. La salida a estas actitudes nos las daba Edckart Tolle y su  teoría de la adicción al cuerpo- dolor, que comparto plenamente. Pero Alex Corb, neurocientífico californiano  nos ofrece una solución  desde la ciencia  y explica  que la culpa de la afición al mal rollo es de nuestro cerebro.

EL SISTEMA DE RECOMPENSA DE NUESTRO CEREBRO

Para asegurar la supervivencia de la especie, nuestro cerebro está diseñado de manera que las acciones que nos acercan a este propósito  tienen  premio: producen placer. Por ejemplo,  comer o el acto sexual estimulan en nuestro cerebro lo que se llama “el sistema de recompensa” que  libera dopamina y  oxitocina , los neurotransmisores responsables de las sensaciones placenteras. El cerebro libera dopamina incluso como anticipación de la recompensa,  con el recuerdo de lo bueno,  lo que  despierta la necesaria motivación  para repetir aquella acción.

 Este sistema de gratificación está previsto y nos viene de fábrica de manera que intentaremos  que en el futuro las situaciones que han generado esa experiencia vuelvan a repetirse, asegurando de este modo la supervivencia de la especie mediante la reproducción y el consumo de alimentos. Así que menos culpabilizarnos cuando nos saltamos la dieta, estamos luchando con nuestro sistema límbico y toda la evolución de la especie.

 Ante la  gran variedad de acciones y opciones de comportamiento a las que estamos expuestos la función del “sistema de recompensa” es que elijamos la opción que nos hace sentirnos mejor. Sin embargo, esta posibilidad de dejarnos un margen de maniobra a la hora de poder elegir lo que vamos a hacer también tiene un riesgo llamado adicciónLas drogas estimulan el sistema de recompensa y cuando se usan repetidamente crean la adicción, que secuestra el sistema de recompensa, excluyendo todas las demás actividades. Las adicciones también pueden aparecer sin uso de drogas, simplemente a partir de la repetición excesiva de ciertas conductas.

Lo que nos aporta aquí Alex Corb y la neurociencia, es que a veces el sistema de recompensa de nuestro sistema límbico no es estimulado por sensaciones placenteras sino por sensaciones negativas. El malestar activa mecanismos cerebrales similares a los de la felicidad y la alegría. En palabras del doctor Corb: a pesar de sus diferencias, el orgullo, la vergüenza y la culpa activan los mismos circuitos neuronales. Esto explica por qué somos tan dados a cargarnos con culpa y vergüenza. Por qué a veces elegimos  relaciones  o situaciones que nos producen  sensaciones amargas en vez de huir de ellas como de la peste. Por qué para algunas personas resulta tan atractivo —e incluso adictivo— apilar emociones oscuras como si formaran parte de una colección.  Aunque advierte:   a la larga, la culpa, la ansiedad o la preocupación pueden aniquilar la vida de cualquiera.

Para nuestra supervivencia es más importante reconocer un posible peligro que una posible recompensa, por eso aunque tanto las emociones positivas como las negativas tienen funciones adaptativas, éstas últimas, como la ira, el miedo o el asco nos preparan para reaccionar ante una situación de peligro con una acción inmediata. En cambio los benificios adaptativos de las emociones positivas se dan a más largo plazo. Las amenazas son privilegiadas sobre las oportunidades. Una vez más la naturaleza le da más importancia a lo negativo que a lo postivo.

El cerebro responde con rapidez incluso a amenazas puramente simbólicas como es el lenguaje. Las palabras emocionalmente cargadas atraen enseguida nuestra atención, y las palabras atemorizadoras (guerracrimen) la atraen con más rapidez que las palabras dulces.

El psicólogo Paul Rozin, observó que una sola cucaracha arruina completamente el atractivo de un recipiente lleno de cerezas, pero una cereza no altera en nada un recipiente lleno de cucarachas.

¡Y OJO AL DATO! John Gottman, el conocido experto en relaciones matrimoniales, observó que el éxito a largo plazo de una relación depende mucho más de evitar lo negativo que de buscar lo positivo. Lo que resulta un tanto de desalentador .De esta conclusión parece que ha salido ese meme que circula por internet: “DISCUTIR CON UNA MUJER ES COMO SER ATACADO POR UN OSO. LO MEJOR ES HACERSE EL MUERTO CON LA ESPERANZA DE QUE SE ABURRA Y SE VAYA”.Gottman estimaba que una relación estable requiere que las buenas interacciones superen en número a las malas en al menos 5 a 1. Otras asimetrías en el ámbito social son más llamativas. Todos sabemos que una amistad que quizá haya tardado años en forjarse puede arruinarse por un único acto.

¿A la vista de esto podemos decir que estamos diseñados para ser felices? Parecería que la afirmación “a nadie le gusta sufrir” es más una frase hecha que una realidad. Pero nos guste o no, sea una tendencia biológica o aprendida, lo que está demostrado es que son muchos  los beneficios de ser felices.

La sicóloga Sonja Lyubomirsky, autora de “la ciencia de la felicidad” determinó a través de un meta análisis de 225 estudios, que la gente feliz es más productiva y creativa, obtiene mejores trabajos y sueldos, son mejores líderes y negociadores, son más exitosos en sus matrimonios y populares con sus amistades, tienen mejores sistemas inmunes, viven más, sufren menos accidentes, resisten mejor los traumas y el estrés, y tienden a ayudar más a otros y ser más filántropos.

No hay duda: es mejor cultivar emociones positivas que nos empujen a ser felices.  Para conseguir este propósito, la sencilla receta que nos  ofrece Alex Corb  es  ser agradecidos y la neurociencia nos aporta de nuevo una explicación científica. La actitud de agradecimiento afecta a tu cerebro porque estimula zonas cerebrales igual que el Prozac. Este antidepresivo aumenta la producción de serotonina, lo mismo  que hace la gratitud. Corb nos lo pone realmente fácil, ni siquiera tenemos  que encontrar algo por lo que estar agradecido, el simple hecho de buscarlo es lo que produce este efecto. Y POR SUPUESTO,  si expresas gratitud a las personas que te importan entrarás en un bucle de retroalimentación positiva en tus relaciones.

 

La espiral ascendente de corb funciona de la siguiente manera https://alexkorbphd.wordpress.com/about/ :  agradecer mejora la calidad de sueño; el sueño reduce el dolor y la reducción del dolor repara el humor; a mejor humor, menores niveles de ansiedad, lo que a su vez mejora el enfoque y la claridad mental; a mayor claridad mental, mayor creatividad, menores niveles de estrés y mayor nivel de satisfacción, lo que brinda motivos para sentirnos más contentos; esto hace que tengamos más razones para agradecer, lo que a su vez nos anima a socializar más y a hacer ejercicio…

Que hacer ejercicio mejora la  salud física y reduce la ansiedad lo sabemos todos y hasta lo recomiendan los médicos. Pero aún hay más: James Blumenthal en un  estudio llamado SMILE( Standard Medical Intervention and Long Term Exercise), demostró en 1999, que realizar 30 minutos de ejercicio enérgico tres veces por semana era tan eficaz como los fármacos para aliviar a corto plazo los síntomas de depresión aguda. Ahora el mismo equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke (EE UU) ha demostrado  que el ejercicio continuado reduce mucho las posibilidades de que vuelva a presentarse la depresión.

Para practicar la gratitud, Sonja Lyubomirsky  considera que lo mejor es llevar un diario que nos obligue a repasar cada noche al menos 3 cosas  por las que deberíamos sentirnos agradecidos, que hayan sucedido  durante  la jornada. Aunque  esto lo podemos  hacer  en cualquier momento .  Por ejemplo, en el coche por la mañana camino del trabajo, como me comentaba  un amigo, además te ahorras oír las tertulias radiofónicas. No sé si será la práctica de lo primero, o de lo segundo, pero  la verdad es que  mi amigo es un hombre bastante feliz.

Necesitamos estos pequeños trucos que nos recuerden que vivir es un regalo porque enseguida nos acostumbramos a todo  y a lo bueno, aún  más rápido.  Ya conocemos esos estudios  que demuestran  que las personas que ganan la lotería,  al acabo de muy poco tiempo, su vida vuelve a ser exactamente  igual que antes. Esto lo sabía bien mi madre y  por eso cuando nos fijábamos en un chico solo porque era guapo nos advertía: “¡Niñas! A la belleza te acostumbras , la estupidez te sorprende cada día”.

 Damos por hecho  nuestra suerte y no nos acordamos de que podría no ser así. Hay un estudio sorprendente en relación a los ganadores de medallas olímpicas del que se desprende  que el que gana la plata, se siente  peor que el ganador de la medalla bronce.  Este último se siente muy agradecido por haber  ganado al menos una medalla, en cambio el que ganó la medalla de plata piensa qué pena no haber ganado el oro, por tan poquito…El que ganó el oro es claramente el más feliz de todos. Tan raros no somos.

El profesor de Harvard, Mike Norton, nos ofrece otro truco para no olvidar estar agradecidos.  Consiste en interrumpir alguna de las cosas que nos gusta mucho hacer  durante un breve espacio de tiempo, para luego  al  retomar la rutina sentirnos  inmensamente agradecidos y por tanto más felices. Eso lo hemos experimentado todos cuando nos vemos obligados por ejemplo a dejar de tomar café en el desayuno durante unos días, o a ir en metro a trabajar porque tener el coche estropeado. Cuando volvemos a saborear nuestro café por la mañana, ese  momento es vivido con una gratitud que poco tiene que ver con ese desayuno a toda prisa de hace unos días. Lo mismo ocurre con el trayecto  en coche,  después de sufrir la hora punta del metro, nos  sentiremos  agradecidos de ir oyendo la radio, calentitos en nuestro coche…mientras no  vayamos  escuchando las tertulias, claro. Seamos conscientes de lo que tenemos y no esperemos a perderlo para añorarlo. Desde luego yo, querido lector, me siento muy agradecida por el tiempo que has dedicado a leer este post. Gracias, gracias, gracias.

 

4 opiniones en “DESENGÁNCHATE DEL MAL ROLLO”

  1. Si en el anterior “Save the drama for you mama”, explicabas muy claramente una actitud de vida en negativo tan extendida y que tanto daño hace a las personas que lo ejercitan y a quien les rodea, en este aportas la manera de tratar de superarlo, de cambiar esa forma de ver la vida. Gran aportación, a ver si anima a la gente a dar pasitos para superarlo, Enhorabuena!!!!

  2. Pues gracias a ti, también ,por haber dado a tus lectores el privilegio de compartir toda esa sabiduría q tenias guardada para ti solita y ahora nos invitas a conocer a través de tu blog…
    Como siempre haces con tus pensamientos , provocas sonrisas en mi al leerte y en esta ocasión el firme propósito de dedicar ese ratito cuando voy en 🚗 a repasar lo bueno q tuve el día anterior . Creo q va ser muy sano y enormemente positivo!!!

    1. Gracias Inma. Comparto conocimientos de grandes maestros que luego intento ponerte en práctica, que creo que nos pueden ayudar a todos a vivir mejor.

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